Historias de algunas (y algunos) valientes

Théo Sarapo, el viudo ejemplar de Edith Piaf

El gorrión fue mujer de muchos amores. También de todo tipo de calamidades y desgracias. Entre ellas, que creciera prácticamente en la calle, que su única hija muriera a los dos años y que uno de sus más grandes amores, el boxeador Marcel Cerdan, falleciera en un accidente de avión. Sin embargo, la vida le tenía reservada una sorpresa y en 1962, cuando ella tenía 46 años, se enamoró locamente de un joven de origen griego que era 20 años más joven que ella. Lo rebautizó como Théo Sarapo y cambió su profesión de peluquero por la de cantante y actor. No era la primera vez que lo hacía. Generosa y desprendida como pocos, pulió las carreras y las maneras en el escenario de gente como Georges Moustaki o Yves Montand, que también fueron sus amantes y que un día, indefectiblemente, dijeron adiós.

Pero el caso de Sarapo era distinto. Pese a que se le puso la etiqueta de aprovechado, para variar, ella no se cansó de decir que no, que él la amaba, y costaba poco creerla cuando se les veía a los dos cantando o en momentos cotidianos, los breves momentos cotidianos que le permitía vivir su organismo cada vez más deteriorado.

Un año después de su matrimonio Edith Piaf murió y el mundo supo que, efectivamente, Sarapo era su heredero universal. Lo que nadie supo entonces, porque él se ocupó de ocultarlo, es que lo que en realidad había heredado era cuantiosas deudas. Durante siete años se ocupó de saldarlas una a una para que el buen nombre de su mujer no se empañara, para lo cual hubo de retomar su carrera en solitario. Y una vez que lo consiguió, y sin permitir nunca que el nombre de Edith Piaf cayera en el olvido (cosa harto fácil, ya que Piaf fue y es un mito), se suicidó siete años después, en 1970, estrellándose con su coche. Su historia me lleva, aunque en otro tono, a un artículo excelente que escribió Mercedes Abad allá por 1999 titulado Pero ¿dónde están los viudos?, ya que lo menciona y aprovecha para recordar cuán distintas son a veces las cosas en cuestiones de género.

 

Créditos: Edith-piaf-en-espanol.blogspot.com/, discogs.com y Pinterest.

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Lola Ce
Lola Ce

2 Comemtarios

  1. Para que luego digan.

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