Historias de algunas (y algunos) valientes

“Mi color favorito es verte” y “No me olvides”, el amor nos embellece

Cuando Pilar Eyre quedó Finalista del Premio Planeta 2014 con Mi color favorito es verte ya hablé de ella aquí, pero aún no le había dedicado un post propiamente dicho. Ni a él ni a su continuación, No me olvides. Lo que más me gusta de ambos es la valentía de Pilar al contar no solo su propia historia de amor loco, sino tantas cosas sobre su vida, sobre su profesión, y ese sentido del humor con el que lo mismo describe la cara que se le ha quedado tras un urgente tratamiento de medicina estética que cómo se llevaba con su colega de premio durante la extenuante gira posPlaneta.

Hay medios –y sobre todo periodistas- que adoptan a pies juntillas ciertas normas no escritas que dictan lo que está bien y lo que está mal, lo que es bueno y lo que no, y que tienen miras tan cortas que si alguien como Eyre se refiere a sí misma en la primera de estas novelas como “Una escritora de segundo orden”, van y se lo creen. Luego están los que dan vueltas todo el rato a si la historia es real o no, a cuánto se le ha podido ir la mano a la autora contando este amor fou, pero a mí esto último ni lo sé ni me importa, porque no hay duda: sabe bien de lo que habla. Cuando le dice a Sébastien la primera noche: “Yo soy un poco mayor que tú… Bueno, bastante…”; cuando le asaltan las dudas en un momento de bajón (“Se reía de mí, de esta mujer mayor”); cuando no encuentra su carísimo reloj y le vienen a la cabeza algunos prejuicios (“Sébastien es un delincuente, un ladrón especializado en mujeres mayores, qué típico todo” -algo que por momentos también le pasaba a la protagonista de la más reciente La carne-)… Hay una reflexión muy graciosa, cuando ella, en plan Meryl Streep en Prime, imagina la relación de su hijo con una amiga de toda la vida (“¿cómo va a ir este crío de 25 años con una vieja de 32?”)  y se asombra ante sus propias contradicciones.

Los dos libros están salpicados de pequeñas referencias a lo que significa tener una pareja más joven (12 años, en este caso), desde la amiga plasta que pregunta por él con ironía a los franceses que no parecen sorprenderse “de que una mujer de su edad tenga novio” (al final, en Perpiñán). El amor es el amor, se tenga la edad que se tenga, y además nos hace increíblemente bellas (“Y sí, me sentía joven, ligera, irresponsable y llena de vida”). Hay, sin embargo, un detalle, un pequeño detalle… “Todo es real”, dice la autora, pero ha aprovechado la ficción para quitarse un par de años y Sébastien al principio unas veces tiene 46 y otras 47. Peccata minuta, en todo caso.

Portada: “On The Beach”, de Peter Seminck.

 

Compartiendo

Lola Ce
Lola Ce

3 Comemtarios

  1. Muy buen articulo, realmente su libro es realmente fascinante, se identifica mucho con muchas mujeres que hemos tenido amores locos en su juventud.

    Gracias por este post.

  2. Pilar Eyre es genial. Más joven que muchas mujeres de 40 o de 50. Y tiene una vitalidad asombrosa, está en todas partes.

Deja un comentario


*

5 × 5 =

peuterey outlet online peuterey outlet online peuterey outlet online peuterey outlet online peuterey outlet online woolrich outlet online woolrich outlet online woolrich outlet online woolrich outlet online woolrich outlet online doudoune parajumpers pas cher doudoune parajumpers pas cher doudoune parajumpers pas cher doudoune parajumpers pas cher doudoune parajumpers pas cher golden goose outlet golden goose outlet golden goose outlet golden goose outlet golden goose outlet
SUSCRÍBETE

¿Quieres recibir en tu correo notificaciones cuando publiquemos artículos nuevos?

Escribe tu dirección aquí: