Historias de algunas (y algunos) valientes

¿Me quieres a mí o a la Duras? Marguerite Duras y Yann Andréa

La que preguntaba esto compulsivamente a su jovencísimo amigo era escritora, alcohólica, depresiva, mundialmente famosa y se llamaba Marguerite. Marguerite Duras. Él era Yann, Yann Andréa gracias a ella, ya que antes se llamaba Yann Lemée. Ella le cambió hasta el nombre y él aceptó.

Decir que la adoraba es quedarse corto. Se enamoró de ella como escritora a sus veinte años al leer Los caballitos de Tarquinia, y decidió no volver a leer nunca a nadie más. Consiguió que le diera su dirección, que leyera sus cartas diarias durante cinco años seguidos en los que ella no contestó jamás, que le invitara a su casa y finalmente, que se quedara para siempre con él. Y apenas se llevaban 38 años de diferencia.

MARGUERITE

A partir de 1980 sus vidas se funden. Ella fue su musa como escritor, fue la mitad de su alma y su tormento. No podía ser de otra manera. Para ella, Marguerite, él fue su apoyo, su compañía intelectual, su secretario y también su amante, y no puedo entenderlo de otra forma, por mucho que a Yann le gustaran los hombres. Porque si la relación hubiera sido exclusivamente platónica, ella nunca hubiera escrito: “Te amo, Yann. Es terrible. Pero prefiero amarte que no amarte. Quisiera que sepas lo que es. Qué verano, qué ilusión, ha sido maravilloso, no podía continuar… No sé qué hacer de la vida que me queda por vivir, unos pocos años. El crimen fue ese: hacerme creer que todavía podía ser amada…”.

Yann también fue su inspiración. Para los que piensan que entre ellos no podía haber nada sexual, ¿no les extraña que justo tras conocerle lo que sale de su pluma es El amante o El hombre sentado en el pasillo, ambas de elevadísima carga erótica?

Muchos, debido a la diferencia de edad, no quisieron ver en esta relación más que un comercial interés económico por la escritora, y sin embargo no hay más que oírles a ambos en las entrevistas que les realizaron para percibir que habían formado una amalgama perfecta y a veces lacerante, una pareja de relato durasiano fuera del alcance de las mentes comunes.

Os recomiendo que no os perdáis este vídeo: es una entrevista a un Yann ya sin ella, que se defiende como puede de las preguntas irónicas de los que le rodean, encogiendo los hombros como un niño triste y solo.

Por ahí hay varias entrevistas a Marguerite en la Red. En la de Apostrophes, gloriosa, la veo con la misma expresión que tendría Yann años después en la que os acabo de poner. Está bajo una avalancha de sus libros, del resumen de su vida, aturdida, sonriendo desde otro lugar.

Ediciones Tusquets – Portada

http://1.bp.blogspot.com/_G1wZepHOnAM/R8wmVC5uUtI/AAAAAAAAAVE/r0gOEHGswjc/s400/MARGUERITE.jpg – Interior

Compartiendo

Belén Guiomar

4 Comemtarios

  1. Maite G. Martín Responder a Maite

    ¿Por qué no se respeta una relación así? A veces detrás de muchas parejas modelo también hay dependencias o desigualdades y nadie dice nada

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