Historias de algunas (y algunos) valientes

Lucía: “Él es muy joven y yo estoy quemando los últimos cartuchos de mi fertilidad”

El es Renato y llegó a mi vida para que yo, como dice su nombre, RENACIERA

Siempre he sido jovial, amable, ocurrente, de esas mujeres buenas y “güenas”. Desde los 18 años he tenido enamorados, novios, pololos (como se diga en cada país) y todos, con excepción del primero, han sido un poco menores que yo… Aveces pienso que dentro de mi está demasiado vigente esa niña que se niega a marcharse… A pesar de ello, me considero una mujer madura: Estudié, fui a la Universidad, trabajo y responsablemente desde los 19 años, tengo mis bienes propios. Eso me da la pauta de que soy una mujer hecha y derecha. Y me remonto unos 20 años atrás, me veo y siento que sigo siendo la misma niña, mujer de antes y de siempre. Debe ser por eso que me molesta la gente grave, enojada, amargada. Yo soy todo lo contrario, para mí nada debe ser un problema. Nada debe salir mal.

Estuve 13 años con “mi ex” (qué denominación tan odiosa, pero… ¿para qué vamos a decir nombres?) ¡Si! 13 años… Algunos dicen “los mejores años de tu vida”. No nos casamos, no tuvimos hijos. Solo éramos él y yo juntos, trabajando, perfeccionando nuestras carreras, viajando, comprando. Debo decir que en los últimos años de la relación, fuimos como hermanos, roomates, amigos. Todo aquello del placer, del amor de pareja, quedaba solo para los libros o películas. Hasta que dije: ¡No Más! Esto no puede ser, y terminé… Me sentí tan triste con este quiebre. Tanta rabia conmigo por arrojar esos años de mi vida y que de esa relación no haya nacido nada. Hubo buenos y malos momentos, muchas veces quise separarme. Fui cobarde. Me invadió la pena, tristeza, frustración. No podía seguir con él.

Y entonces unos meses después conocí a mi Renato, nos gustamos de inmediato. La felicidad comenzó al instante. Él es para mí y yo soy para él todo lo que siempre quisimos. A pesar de ello, miedos, inseguridades, me invaden… ¿En qué cabeza cabe que un jovencito formalice una relación con una mujer 14 años mayor? Pues en la mía muchas veces no… Miedo (y eso que mi lema es “el miedo arruina la felicidad”) y seguía en la nube pensado: “Seguro estará unos meses y luego se irá con una de su edad” , “no hay futuro en esto” y miles de pavadas que azotaban mi cabeza. Luego vino el tema “hijos”. Con él SÍ siento que adoraría tener una vidita de los dos. Y pienso –otra vez– “Él es muy joven y yo estoy quemando los últimos cartuchos de mi fertilidad”. Lloro por eso. Él me contiene y hemos decidido esperar, no cinco o siete años, menos de uno quizás. Ambos lo deseamos. Incluso hemos pensado en la adopción de esas almitas que vienen al mundo con padres equivoc

ados.

En enero, me dijo que me amaba y yo a él. Este 20 de agosto cumpliremos un año juntos. Renací al amor, al placer, a las ganas, a la libertad, a la felicidad. Él es todo para mi, es mi sol. Mi hombre responsable, maduro, trabajador, intenso, divertido, alegre, emprendedor, ayuda a sus padres, cariñoso, respetuoso, excelente compañero, amante, y sobre todo es mi cómplice.

Continuará…

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