Historias de algunas (y algunos) valientes

Lo que nunca se ha contado de Coco Chanel

Ya os hablé aquí en su momento de Amores contra el tiempo, el libro de biografías noveladas que publiqué recientemente. Cuenta las historias de amor de mujeres como Agatha Christie, la reina Victoria de Inglaterra, Pasionaria o Madame Curie, todas ellas enamoradas en algún momento de alguien más joven que ellas. Pero para entender esas historias, y para entenderlas en general a ellas, es preciso saber cómo era el tiempo que les tocó vivir y cuáles fueron sus circunstancias. Como me encanta indagar, y documentarme, y averiguar cosas que a ser posible no se conozcan, he de confesar que una de las cosas más especiales que viví mientras lo escribía fue descubrir que había un hecho sobre la vida de Coco Chanel que no se había dicho en ninguna de sus biografías. Se trata de lo que ocurrió de verdad entre ella y Paul Iribe, el ilustrador y escenógrafo con el que estuvo a punto de casarse.

Siempre se ha contado que aquel fue un amor de madurez; que Paul, que tenía la misma edad que ella (Coco tuvo varios amores jóvenes y también varios de su edad), estuvo a punto de convertirse en su primer marido, cuando ambos habían entrado ya en la cincuentena, pero que la repentina muerte de él tras desplomarse mientras jugaba un partido de tenis dio al traste de nuevo con las ilusiones de la diseñadora. Pues bien, lo que encontré no es precisamente bonito, pero arrojaba una luz completamente distinta sobre esa historia. Resulta que el perfecto Paul no era tan perfecto. Resulta que, al parecer, su amor no era tal, sino fruto de un plan preparado con su esposa. La idea era separarse de esta, casarse con una mujer rica y después divorciarse para, ya con el dinero en el bolsillo, regresar con su auténtico amor. ¿Y cómo lo descubrí? Pues porque alguien que conocía bien la historia la dejó por escrito. Alguien que no tenía nada que ver con el mundo de la moda, sino con el del cine. Se llamaba Billy Wilder y ganó varios Oscar, uno de ellos por dirigir El apartamento. ¿Y cómo lo supo él? Porque Wilder estuvo casado -él sí- con la hijastra de Iribe.

Haber descubierto esto tuvo su lado malo: hubiera preferido averiguar algo que dejara a Coco Chanel en mejor lugar, y no en víctima (casi) de un cazafortunas, ella, que era tan inteligente y que tantas barreras derribó a lo largo de su vida. Pero así son las cosas del amor. Claro que también puedo quedarme con que algo la protegió (ay, ese oportuno infarto), o con que una de sus mejores amigas, la escritora Colette, caló a Iribe bastante bien. Ninguna de ellas, sin embargo, imaginó hasta dónde estaba dispuesto a llegar el artista con su osadía. Ni que, muchos años después, una desconocida autora española ataría los cabos oportunos en Amores contra el tiempo y lo contaría.

 

Lola Ce
Lola Ce

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