Historias de algunas (y algunos) valientes

“Les filles de Caleb”: Émilie y Ovila, el despertar del amor y el deseo

Descubrí la miniserie Les filles de Caleb (Émilie, en español) un verano, cuando tendría yo unos 12 o 13 años, esa edad en la que comienzas a tener conciencia de que no eres una niña y vas despertando al mundo. Y esta serie me marcó como pocas lo han hecho. Está basada en una novela (basada, a su vez, en una historia real) y narra la historia de Émilie, una joven canadiense que, superando todas las adversidades inherentes a la época (finales del siglo XIX), consigue terminar sus estudios y trabajar como maestra en un pueblecito. Allí da clases a un grupo de alumnos de entre seis y 17 años. Y allí, entre ellos, está Ovila, un chico dos años menor que ella del que va a enamorarse.

Los problemas están claros desde el principio, Émilie es mayor que él y ya levanta comentarios por el mero hecho de ser mujer, profesora y soltera, cuando a esa edad debería estar casada y con unos cuantos hijos. Ovila es un muchacho divertido y salvaje que en breve va a dejar de estudiar para irse fuera a trabajar, como hacen los demás. Lo lógico sería cruzar brevemente dos miradas y seguir con lo que deben hacer, cada uno por su lado. Pero la lógica queda arrinconada por un sentimiento irracional que surge entre ellos: el deseo. No el amor, eso ya vendrá después, el deseo febril y urgente, que impregna cada secuencia en la que aparecen juntos, que salta de la pantalla y nos atrapa a nosotros. Un deseo tan fuerte que hace que podamos ver momentos tan íntimos como la masturbación de la correcta y delicada señorita Émilie mientras piensa en su alumno. O éste.

En esa época, la diferencia de edad quedaba muy matizada por el hecho de que los chicos adquirían muy jóvenes responsabilidades de hombres, trabajos, matrimonios, niños… Ovila ve en Émilie algo distinto, una chica joven encerrada en el corsé de sus responsabilidades y su trabajo. Émilie ve en él una mezcla del hombre en el que se está convirtiendo, que despierta sus deseos más secretos, y los restos del joven despreocupado que está dejando de ser.

Finalmente, el deseo se mezcla con el amor y ambos acaban casándose. Si esto fuera un cuento de hadas, diríamos que vivieron felices para siempre. Pero no lo es, es una historia de la vida y en una época muy dura. Émilie finalmente se convierte en ama de casa y madre, Ovila en un hombre incapaz de sobrellevar sus responsabilidades y cada vez más ausente, lo que cada día amarga más el carácter de su esposa… A veces el amor puede ser muy grande pero no es suficiente para mantenernos unidos y es precisamente lo que les ocurre a ellos. La vida es bonita pero muchas veces triste y dura y la historia de amor entre ellos no tiene un final feliz. Aunque a veces, por vivir un amor así, merece la pena recorrer ese camino.

 http://www.allmovie.com/artist/marina-orsini-p54271 – Imagen

Compartiendo

Loli Sanz

4 Comemtarios

  1. Esos vídeos tienen más erotismo que 10 películas porno juntas

  2. Juro que cada vez que veo la escena de los caballos, pienso que él se le va a echar encima a ella…

    • Je, je. Yo también. Y al principio, hay un gesto en ella (cuando inclina la cabeza de un modo muy peculiar) que también recuerda al que previamente se ha visto cuando los animales se saludaban… Y, sin embargo, no es vulgar.

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