Historias de algunas (y algunos) valientes

Las experiencias del barón Thyssen como novio joven + la pequeña venganza de Tita

¡Él también! Lo sabía. Mucho casarse sin ton ni son hasta cinco veces, pero resulta que debutó en el amor de la mano de dos chicas mayores que él (ojo, primero fue una y luego la otra, no quiero malentendidos). La primera se llamaba Hannelore Schmidt (Pusch para los amigos) y era amiga suya desde la infancia. En el verano de 1937, ambos estaban de vacaciones en la zona de Viareggio y eran vecinos de hotel (sí, eso existe). Él tenía 16 años y ella 21. Pasaron un verano inolvidable, pero la marcha de él a Suiza inició el distanciamiento. Más tarde, a los 19, apareció en su vida Rita Troesch, una mujer divorciada que pertenecía a una familia “inmensamente rica” y tenía 27 años, ocho más que el joven Heinrich.

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La suya fue, según cuenta en Yo, el barón Thyssen (Ed. Planeta), “una relación basada casi al cien por cien en el sexo, aunque algo me dice que en esta definición la mano de Tita Thyssen, responsable de la edición de estas memorias cuando han pasado 10 años desde la muerte del barón, tiene mucho que ver. Porque a mí que me expliquen: después de esa declaración, Heinrich dice que Rita y él iban al cine y a bailar, que estuvieron juntos dos años, que la llevaba los fines de semana a casa de su madre y que, la madre de ella, a su vez, le cogió a él bastante cariño. Y digo yo: si eso es una relación basada cien por cien en el sexo, ¿qué creería el barón que hacen los novios?

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Después se casó cuatro veces, cuatro, antes de la última y definitiva con Carmen Cervera. La tercera de sus mujeres fue Fiona Campbell, a quien yo recordé aquí en uno de mis primeros post por el amor que vivió con Alexander Onassis, hijo del famoso armador griego. Y aquí viene el porqué de la segunda parte del título. La única foto que en el libro viene de Fiona, que había sido modelo y estaba considerada una de las mujeres más bellas y elegantes del mundo, le hace muy poca justicia. En ella se aprecia que de perfil era incluso fea (como le pasa a Julianne Moore, por ejemplo, que no tiene nada que ver cómo es de perfil y cómo de frente). ¡Caray! ¿Es que Tita no tenía, entre todas las fotos del barón con su ex, otra más bonita? Pero lo mejor viene después, cuando, al hacer un resumen de su matrimonio, el barón dice, entre otras lindezas, que Fiona (que aún vive, por cierto) era “una mujer muy poco inteligente”. Más adelante no se cortará, y sus palabras exactas serán: “No era insegura. Era tonta”. Pero ahí no acaba, no. Luego, como de pasada, empleará el mismo adjetivo a propósito de Francesca Thyssen, la hija que tuvo con Fiona, y una no puede evitar pensar en el enorme enfrentamiento que tuvieron en su día padres e hijos por un quítame allá ese trust. Pero también que hay algo más, mucho más, detrás de estas palabras.

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http://www.amazon.es/Yo-bar%C3%B3n-Thyssen-Memorias-Biograf%C3%ADas/dp/8408105795 – Interior

http://www.elmundo.es/fotografia/2002/01/cultura/thyssen/imagen2.html – Interior

Lola Ce
Lola Ce

3 Comemtarios

  1. Mary

    Ja, ja. Tú también, como quien no quiere la cosa, las lanzas bien lanzadas. Has pillado a la Tita con todo el equipo

  2. Macarena

    Pues yo creo que a la Thyssen le importa todo un pimiento. He leído que a la presentación de las memorias llegó cuando quedaban segundos para terminar jajaaja. Buscaré más fotos de Fiona Campbell, me ha picado la curiosidad.

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