Historias de algunas (y algunos) valientes

“La mirada del otro”: las apariencias engañan

Hay misterios de la naturaleza que siempre se nos antojarán indescifrables. Uno lo resumió la genial Maruja Torres una vez en las páginas de El País, cuando se preguntó por qué de la unión de Paquirri y Carmen Ordóñez salió Francisco Rivera y en cambio de la de Paquirri e Isabel Pantoja había nacido Paquirrín  (“Cosa tremenda es la genética”, dijo). Yo no quiero llegar tan lejos, pero no puedo evitar recordar a la famosa periodista cuando pienso en esta película de Vicente Aranda. ¿Cómo es posible que el señor que perpetró La mirada del otro fuera el mismo que rodara Amantes, por ejemplo, película que acaba de cumplir 25 años y es un clásico del cine español?

La mirada del otro_1

La mirada del otro nos muestra a Begoña (Laura Morante), una mujer que se busca a sí misma mientras se entretiene (o eso pretende) de amante en amante y de práctica sexual en práctica sexual. Lo intenta con un motorista solitario (José Coronado); con un pintor para el que hará de modelo pornográfica; con un compañero de trabajo… y de repente, casi al final, reparará de nuevo en el adolescente que al principio del filme se había ofrecido a ser su caballero andante. Y si entonces no lo tuvo en cuenta, de repente se dejará querer, le dará la oportunidad de entrar en su cama y en su vida pero, oh, sorpresa, de este también se cansará.

Miguel Angel Garcia

A todo esto, al pobre Miguel Ángel García el director lo despelota desde todos los ángulos, no sabemos si para compensar los desnudos de la “prota” femenina  y que no le llamen machista, o para ilustrar aquello de “las apariencias engañan”, pues vive Dios que entre la cara de niño chico de García y el resto de su anatomía hay de entrada poca correlación. Luego ya la vista se hace, pero entonces es cuando no te crees nada de lo que estás viendo. Ni lo de antes, cuando la actriz iba de cazadora de experiencias; ni lo de ahora, con ese infante que no se sabe de dónde ha salido ni por qué dice las cosas que dice (“Quiero aprender de tu maldad”, por ejemplo).

No sé cuántos de los errores de la película tendrán origen en la novela del mismo título porque no tengo el gusto de haberla leído; tampoco creo que ésta sea tan infame como se dijo en su día (aburridilla sí, pero eso es otra cosa). Ahora bien, fue estrenarse y desaparecer Miguel Ángel García del panorama “actoril”. Lo habíamos visto de niño en Vacas; en el mítico (para mí) En brazos de la mujer madura antes de crecer y convertirse en Juan Diego Botto. Y de repente el cine casi lo olvidó, o él se olvidó del cine. Me pregunto si esta película tendría algo que ver.

 

https://www.youtube.com/watch?v=NxmnHxVtduc

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Lola Ce
Lola Ce

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