Historias de algunas (y algunos) valientes

La Lola se va a los puertos, una mujer sin edad

Basada en una obra teatral de los hermanos Machado, La Lola se va a los puertos tuvo una primera versión en cine firmada por Juan de Orduña en 1947 y hasta una zarzuela, pero esta que nos ocupa la dirigió Josefina Molina en 1993 y está hecha a mayor gloria de la cantante Rocío Jurado, de cuyo fallecimiento se han cumplido ya diez años.

Cuenta la historia de Lola, una cantaora andaluza que los enamora a todos, un poco por su singular voz, otro poco por su personalidad. Un día va a cantar al cortijo del rico Don Diego en la petición de mano del hijo de éste, José Luis. Don Diego (un más que maduro Paco Rabal) quiere tener amores con ella, pero le sale un inesperado rival: su propio hijo, que cae rendido a los pies de Lola y desde entonces pasa sin remedio de quien ya es su prometida, una estirada niñata de nombre Rosario. La directora y coguionista incluye muchas cosas de su cosecha, en un intento de modernizar la cinta, pero no logra que nadie se fije en ellas, o que las valore, y la crítica en su momento la masacra. A ella, que había dirigido ya Función de noche, o Esquilache, o la magnífica serie Teresa de Jesús.

la lola se va int

Una de las cosas que hizo Molina fue remarcar la diferencia de edad entre los amantes, Rocío Jurado (que entonces tenía 46 años) y Jesús Cisneros, que andaba por los 32. En realidad, estaba aprovechando, como ya había hecho en otra película previa, Lo más natural (aquí con Charo López y Miguel Bosé), para “normalizar” algo que a la inversa se ve constantemente y de lo que nadie hace chistes ni mofas. También aprovechó para mostrar un desnudo integral de Jesús Cisneros totalmente gratuito y por el que la pusieron bastante verde (porque las mujeres no nos hemos tragado películas en las que sin venir a cuento se desnuda a las chicas, no). En el filme hay diálogos sabrosos (“A mí me queda poco tiempo ya”, le dice el viejo Don Diego a Lola, que responde: “Pues a mí me sobra”. Y otro en el que Lola le dice a su amor joven que quisiera tener 20 años menos y él le responde cosas como “A mí no me importa la edad. Tú no tienes edad”, o la mejor: “Yo no sé nada, ya lo sabes tú por mí”).

Con todo, la pareja Jurado-Cisneros se me antoja improbable, pero no más que la pareja Jurado-Rabal; es decir, no es una cuestión de edad, sino de química. Aunque, para improbable, el jersey que lleva Jesús Cisneros durante media película. Supongo que era parte del “uniforme” de los señoritos andaluces de la época (en ese sentido, el vestuario del filme es impecable), pero vive Dios que desde que lo he vuelto a ver no me he repuesto.

 

Fotos: Lotus Films

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Lola Ce
Lola Ce

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