Historias de algunas (y algunos) valientes

Jesús Aguirre, el segundo esposo de la Duquesa de Alba también era más joven (y un apunte sobre Antonio el Bailarín)

Si el tercer y último esposo de la Duquesa de Alba, Alfonso Díez, tiene 23 años menos que ella, Jesús Aguirre, que fue el segundo en su corazón, también era ocho años más joven. No parece mucha diferencia, a la vista de la relación más reciente, pero en 1978, cuando se materializó, fue un síntoma más de la apertura que se estaba viviendo en España. Cayetana tenía 52 años el día que conoció en Marbella, en casa de los Duques de Arión, a Jesús Aguirre, un culto exjesuita. Aquel día no se cayeron nada bien, según mutua confesión, pero solo unos meses después se estaban casando. Aparentemente fueron felices los 23 años que estuvieron juntos y, según la propia Cayetana contó en un programa de radio, marido y mujer hacían el amor todas las noches (y ahora viene Manuel Vicent con su libro sobre el exjesuita y me dice que no, que el Duque era, o había sido homosexual), pero yo, como hice en su día con Marisol, cuento lo que sé y he oído de boca de los interesados. Hay periodistas que presumen de tener contactos e informaciones secretísimas; a mí me basta con recordar lo que he oído o leído y saber dónde lo he oído o leído.

Y ya que estamos hablando de la Duquesa de Alba, me atreveré a contar lo que sé de un tema muy polémico, ahora que ni la realeza es lo que era (pobre Antonio, que viviste tus últimos años condenado al ostracismo siendo como habías sido el más grande bailarín que había dado este país). Sí, la aristócrata, o gente de su círculo, ha jugado a sembrar la duda sobre si Antonio Ruiz Soler era o no el padre de su  cuarto hijo. Bien, resumiré los hechos públicos, los que pueden consultarse en cualquier hemeroteca.

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En los ochenta, Antonio publicó sus memorias por entregas en la revista Hola. Allí decía que había tenido un hijo con una importante y bellísima mujer (sic), y que recién nacido se lo dejaron ver una vez. No daba el nombre, pero muy poco después, en una entrevista en la revista Tiempo, confesaba que ella no era otra que la Duquesa de Alba. Yo, como digo, no soy mujer de corrillos; entonces solo era una estudiante y no sé lo que se cocería en altas instancias, pero  sé, como periodista y como persona con sentido común, que NADIE se atrevería a contar o publicar semejante información si no fuera porque salió de la boquita del interesado. Así que no entiendo por qué se armó la que se armó cuando, allá en 2006, 10 años después de la muerte de Antonio, vio la luz un libro de conversaciones entre éste y el periodista Santy Arriazu en el que volvía a decir lo que había dicho antes, ni más ni menos. Que después de esto, hace tres años, Cayetana publicara una autobiografía en la que contaba que no entendía por qué Antonio declaró eso y que él no podía haber sido su amor porque era “de la otra acera”, pues qué queréis: lo dice todo, ¿no?

http://www.parahoreca.com/la-duquesa-de-alba-piensa-en-arzak-como-uno-de-los-posibles-cocineros-para-organizar-su-banquete-nupcial/ – Portada

http://1.bp.blogspot.com/_KqVrYUfrzNw/S-p0LGNMIvI/AAAAAAAAAR8/IXCgXsYzyAA/s1600/alba15_portrait_galeria.jpg– Interior

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Lola Ce
Lola Ce

5 Comemtarios

  1. Joer con la Cayetana. Qué miedo

  2. Toma ya con Doña Cayetana, vivió como sintió, no se puso un puntito en la boca y repartió hostias a mano abierta.

  3. Me hace gracia eso que se está diciendo ahora de que era mujer muy libre. Sí, ella sí, claro, pero los demás que hicieran las cosas como ella quería. MUcha gente la sufrió. Pregunta a sus trabajadores y a los jornaleros de sus tierras.

    • Recuerdo un perfil muy breve sobre ella que hizo Rosa Montero. Venía a decir eso: que lo que para algunos era rebeldía, no era más que sentirse por encima de todos y por tanto con derecho a hacer lo que le viniera en gana.

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