Historias de algunas (y algunos) valientes

Gonzalo Miró y Natalia Verbeke, amor de juventud

En su día, la noticia nos sorprendió a todos: el jovencísimo Gonzalo Miró, que apenas rondaba los 21 años, salía con la actriz Natalia Verbeke. Nos sorprendió porque lo acabábamos de ver, como quien dice, con su primer amor del colegio, él todavía con su larga melena rubia –quién lo diría ahora- recogida en una coleta, ella ya una actriz de éxito un poco mayor que él –seis años-. Nos gustó verlos juntos porque nos pareció que él, huérfano de la directora de cine Pilar Miró desde los 16 años y sin padre porque así lo quiso la propia Pilar, necesitaba algo a lo que afianzarse emocionalmente, por más que hubiera tenido siempre el apoyo de su tutor, el expresidente del Gobierno Felipe González, y hasta del Rey Juan Carlos. Lo cierto es que Gonzalo (que, atención, tiene como segundo nombre de pila el muy romántico Werther) contó también con el apoyo de la gran familia del cine español, y especialmente con el de algunos de los actores fetiche de su madre, como Emma Suárez, Mercedes Sampietro o Carmelo Gómez. Pero un amor es otra cosa, y además hacían una pareja muy buena.

Lástima que Gonzalo Miró y Natalia Verbeke rompieran, tras dos años de muy seria relación, y olvidaran para siempre su amor de juventud (llegaron a dar una fiesta a la que asistieron todos los “tíos” de Gonzalo, Felipe incluido). Sin embargo, a él le quedó el gusto por las mujeres mayores y a ella por los hombres más jóvenes. Y así, él salió durante cuatro años con Eugenia Martínez de Irujo, la hijísima de la Duquesa de Alba (12 años mayor), y después con la cantante Amaia Montero. Ella, por su parte, fue novia del torero Miguel Abellán y estuvo a punto de casarse hace poco con Jaime Renedo, también más joven. Pero ambos han tenido tiempo para otros amores, claro, de muy diversa índole (y no, esos no los voy a poner hoy aquí). Prefiero hablar de amor en general, o de deseo, y para ello nada mejor que contar una maravillosa anécdota que le ocurrió precisamente a la madre de Gonzalo, Pilar Miró, mientras rodaba en los setenta un capítulo de Curro Jiménez.

La recoge Diego Galán en el libro que escribió sobre la fallecida directora (ed. Plaza & Janés): “Rodando ella en Matalascañas quedó fascinada por el actor Sancho Gracia. No fue más que un instante. Mágico. Miraba ella por el objetivo de la cámara preparando un plano del actor a caballo, cuando el animal se alzó sobre sus patas traseras (…). Ella quedó deslumbrada por la hombría con que el bandolero controlaba al animal, por su serenidad y sentido del humor. Sancho sobre el caballo, dominante, seguro, viril… ‘Estuve en éxtasis mientras decía “Motor” mirándome en él y su caballo. Fui completamente feliz, de veras’.”

http://contextotucuman.com/nota/82922/.html – Portada

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Lola Ce
Lola Ce

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