Historias de algunas (y algunos) valientes

El diablo en el cuerpo: el adolescente y la infiel

A algun@s quizá les suene la película del mismo título que estrenó Marco Bellocchio en 1986, y que en su día fue un escándalo por una tórrida escena rodada de verdad -no pienso decir cuál- ;))) Pero antes que esa prescindible cinta hubo otra, hoy casi inencontrable, firmada por Autant-Lara, y mucho antes el libro original, escrito por Raymond Radiguet.

El diablo en el cuerpo es un clásico de la literatura que su autor escribió con apenas diecisete años, y si a pesar de su indiscutible éxito no volvimos  a saber más de él es porque murió jovencísimo, a los 20 años, víctima del tifus. El caso es que Radiguet fue pareja de Jean Cocteau, pero antes de esto vivió en sus propias carnes la historia de El diablo en el cuerpo, que no es otra que la de un joven de dieciséis años que tiene una tórrida relación con Marthe, una mujer recién casada cuyo marido está en el frente. Lo que se llevaban era sólo dos años, pero en ese momento de la vida dos años son muchos años; de hecho, él era prácticamente un niño que vivía con sus padres, mientras que a ella el matrimonio le había conferido inmediatamente aura de adulta.

Lo escandaloso del libro, más allá del romance como tal, es que muestra que, mientras unos se juegan la vida combatiendo, otros, libres de ese imperativo, viven ese tiempo como si de unas vacaciones se tratara: sin clase, sin obligaciones, sin pensar ni un momento en los muchos cadáveres que la Primera Guerra Mundial se tragaba diariamente. Ambos son dos irresponsables, pero es que él, además, es egoísta y posesivo. Está viviendo una historia de adulto que claramente le viene grande, aunque en realidad tiene poco de niño, o es un niño con una mente privilegiada que le permite hacer reflexiones que otros no se hacen en toda su vida.

El libro -breve, ardiente-, es todo él una joya muy recomendable. Y en cuanto al tema que nos ocupa, destaco en él la breve referencia a que a menudo ella se sentía muy vieja para él -y sólo eran dos años los que se llevaban-, o que a veces, por las inevitables intromisiones paternas, ella maldecía la edad de su amante. No quiero destriparlo, así que añadiré una nota poco conocida sobre el autor. Cuando murió, en 1923, su funeral lo organizó la diseñadora Coco Chanel, en calidad de íntima amiga y mecenas de Jean Cocteau. Fue un funeral sencillo y bello, y también costoso, con la iglesia entera decorada con flores blancas y sólo unas pocas rosas rojas sobre el ataúd, también blanco.

 

Créditos: fotogramas.es (portada. De la película El diablo en el cuerpo, de Marco Bellocchio), unifrance.org.

 

Lola Ce
Lola Ce

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