Historias de algunas (y algunos) valientes

Coco Chanel y Dimitri Romanov, una relación productiva

Muy conocidos son algunos de los grandes amores de Gabrielle ‘Coco’ Chanel, como Arthur ‘Boy’ Capel o el Duque de Westminster. Hay uno, en cambio, que quizá no dejó tanta huella en el corazón de la diseñadora, pero sí en algunas de sus más afortunadas creaciones. Se llamaba Dimitri Paulovich Romanov, o Gran Duque Dmitri (sin la i), y era uno de los muchos nobles rusos que acabaron en los años 20 en París, exliliados de la revolución que acabaría con la mayoría de ellos.

Dimitri era alto y guapo, tenía unos bonitos ojos verdes y una increíble aureola de misterio, merced a su implicación en el asesinato de Rasputín cuando aún vivía en la corte imperial rusa. Aquel hecho, que se saldó con su destierro en Persia, había sido a la postre lo que le salvó la vida. Coco se sintió inmediatamente fascinada por aquel descendiente del Zar Alejandro II, con quien, como diría después, descubrió Oriente. Él sintió lo mismo por una Coco atractiva y fascinante, que pronto cumpliría cuarenta años y gozaba ya de éxito empresarial y social. A ninguno le importó que él fuera ocho años menor que ella (no son 11, como erróneamente se dice).

coco chanel y dimitre interior listaCoco le ayudó a introducirse en lo mejorcito de la sociedad francesa; él y su hermana, además de otros amigos rusos, dieron a sus creaciones lo que se llamaría el toque eslavo (básicamente, combinaciones de pedrería y pieles). Dimitri, agradecido, regaló a Coco un collar de perlas pertenciente a la Dinastía Romanov, que ella mezcló con perlas falsas para crear un largo collar que acabaría por ser uno de su complementos estrella. Pero hubo más. El gran duque está también detrás del éxito del perfume Chanel número 5, pues le ayudó a “moverlo”, poniendo a Coco en contacto con quienes serían clave en su creación y distribución. El amor, sin embargo, les duró algo menos de un año. Ella se quejaría después de lo superficiales que eran aquellos aristócratas rusos: “Eran todos lo mismo. Tenían un aspecto deslumbrante pero detrás de la apariencia no había nada, solo vodka y vacío”. En su momento hubo otra razón de peso para romper con Dimitri: en las Navidades de 1923 conoció a otro Duque, esta vez inglés: el de Westminster. Pero esa es otra historia.

Lola Ce

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