Historias de algunas (y algunos) valientes

Bajo el sol de la Toscana: dos novios jóvenes, dos

Hay algo que no cuadra en esta película. El papel protagonista lo hace una Diane Lane de 38 años, pero la realidad es que, aunque bellísima, Lane aquí parece una mujer de 48 bien conservada, de esas que se cuidan pero a la vez no pueden disimular que tienen una edad (y no estoy mirando a nadie ;), de forma que, aunque el tema no se menciona directamente, todo el tiempo parece una mujer en la mediana, medianísima edad, sobre todo en lo que respecta a su relación con los hombres.

Precisamente, una de las mejores secuencias de  Bajo el sol de la Toscana se produce cuando Diane (Frances), que ha viajado desde San Francisco a Italia para reponerse de su fracaso matrimonial, liga con Marcello (a la vista bastante más joven que ella), y celebra consigo misma su éxito al grito de “Sí, sí, lo sabía, lo sabía, todavía puedo”, mientras salta sobre el colchón y parece tomarla con el inocente cabecero de la cama. Ese “todavía puedo” jamás lo diría ese personaje si de verdad tuviera 38 años, lo cual pone en evidencia que en la decisión de elegir a Diane Lane para el papel se tuvieron en cuenta otros factores (algo bastante común, en Hollywood y en cualquier industria), o que se la envejeció prematuramente, igual que a veces hacen lo contrario. La cosa con Marcello (Raoul Bova) no acabará de cuajar, aunque intentos habrá, pero no importa: de repente se sacan de la manga a un joven admirador (porque ella es una escritora de éxito, pequeño detalle) que oh, casualidad, ha viajado de un continente a otro solo para conocer a Frances.

La película cojea por muchos sitios, pero a cambio tiene algún hallazgo, y secuencias como la descrita arriba, que la hacen especial, no en vano tuvo un notable éxito de público. De todo, destaco sin dudar que se muestre cómo una mujer madura tiene sus romances, y sus definitivos éxitos, sin que una sola vez se mencione si tiene x años o si le saca a él unos cuantos, aunque a cambio incida en uno de los tópicos que el cine arroja sobre el tema, a saber: que ese es territorio, sobre todo, de profesoras  y escritoras. Nadie es perfecto, que diría Billy Wilder.

 

Créditos: Touchstone Pictures.

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Lola Ce
Lola Ce

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