Historias de algunas (y algunos) valientes

Antonio Banderas y Melanie Griffith: lo que nunca se ha contado

Ahora que acaban de cumplir años, y cuando ya han pasado dos meses desde el anuncio de su ruptura, los veo peor que nunca. Antonio se muestra activo y lleno de proyectos, es cierto, pero le han caído de golpe los años. En la cara y en la mirada. En cuanto a ella… Pues no quiere disimular, que ya está harta. Pero recapitulemos. Antonio y Melanie se enamoraron en el rodaje de Too Much, la peli americana de Fernando Trueba (en la que, por cierto, también trabajaba Daryl Hannah). Punto uno: ella sólo es tres años mayor, y entonces, mucho antes de que se destrozara la cara con bótox y cirugía, era una mujer de impresionante belleza y toda una estrella. Pues bien: no hubo medio que, al hablar del romance, no hiciera referencia a los ¡tres años! que se llevaban. A mí que me lo expliquen. Punto 2: Antonio estaba casado. Parece que el actor lo pasó mal hasta decirle a Ana Leza, la mujer que había sido su gran apoyo durante nueve años y que lo acompañó en su aventura americana (y le ayudó cuando no tenía ni idea de inglés), que la dejaba. Y que Ana, también actriz, tardó mucho en digerirlo.

Yo no sé cómo sería su relación, pero sí sé que cuando se conocieron, Antonio tenía en Madrid merecida fama de conquistador y de ser un hombre loco por casarse o comprometerse; una rareza que también compartía, por ejemplo, con Miguel Micky Molina, el hermano de Ángela, y que sin duda era parte de su éxito. Luego también sé que en España (lo siento, sólo hablo de lo que conozco) la imagen, las apariencias, lo son (casi) todo. Eso explica que a veces veas a famosos posando felices en el Hola y luego te enteres de que cada uno de ellos hace su vida por ahí (una variante es el posado en exclusiva, mostrando nueva casa con lujo de detalles, para anunciar a la semana siguiente que rompen). Bien: Antonio era de los que no paraba de decir a la menor ocasión que Ana era lo mejor que le había pasado nunca. Luego hacía lo que hacía por ahí, pero en las entrevistas era el hombre enamoradísimo de Ana.

Novio joven: Antonio banderas

Y ahora viene el punto 3: durante su matrimonio con Melanie Griffith, parece que él siguió parecido patrón. Ahora me saco unas fotos contigo, porque yo soy un hombre de toda la vida y para mí la familia es lo primero, y digo a los cuatro vientos que te quiero y que eres lo más. Pero luego permíteme echar mis canas al aire, que yo soy muy macho y no me puedo aguantar.
Contaba Carlos Ferrando, en una reciente crónica en Lecturas, que una vez Banderas acudió solo al Festival de San Sebastián y tuvo un tórrido reencuentro con Francesca Neri, otrora compañera en Dispara, de Saura. Habían pasado sólo dos años desde su boda con Melanie. Cuenta Ferrando también que, a pesar de todo, nunca dudó de su amor. A lo mejor es que Antonio Banderas, que fue el primero en la etapa post-Sara Montiel en poner una pica en Hollywood, y también el que más echó una mano a otros colegas españoles que siguieron su estela, cometió un pequeño error: el de llevarse en la mochila, además del orgullo por sus orígenes, una forma de entender el amor con la que algunas mujeres del siglo XXI ya no tragan. (Perdón, me olvidaba de la Infanta Cristina, pero es que los casos clínicos no son de mi competencia).

Créditos fotografías:
Portada: www.desimartini.com
Interior: www.huffingtonpost.com

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Lola Ce
Lola Ce

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