Historias de algunas (y algunos) valientes

Ana Curra y Eduardo Benavente, príncipes de La “Movida”

En el Madrid de los primeros ochenta, los músicos Ana Curra (1958) y Eduardo Benavente (1962) eran, para muchos, los príncipes de La Movida. Se habían conocido como integrantes, junto a Alaska, Jorge Berlanga y Nacho Canut, de Los Pegamoides (lo de añadirle  Alaska al nombre vendría después), pero pronto montaron el grupo Parálisis Permanente, que lideraba con genio Eduardo. Era fácil encontrárselos en locales como Rock-Ola o El Sol, donde, según ella misma contó, “A Eduardo y a mí nos encantaba descender por la escalera, con aquel espejo inmenso y su alfombra roja que reflejaba tanta juventud y arrogancia”.

ana-curra-eduardo-benaventeAhora todo el mundo dice haber sido de La Movida, cuando la realidad es que La Movida la hicieron cuatro y el resto miraron. Pero nadie discute que dos de esos “cuatro” fueron Ana y Eduardo, que como Parálisis grabaron El acto e inmediatamente después montaron el grupo Seres Vacíos. Todo era posible en la España de la Transición, en esos años locos en los que en un año se podía pasar del punk más kish y colorista al gótico, en los que la creatividad convivía con lo más casposo (que lo había, y si no que le pregunten a Alaska lo que pasaba cuando actuaba en algún pueblo perdido). En esos años de loca efervescencia, Ana Curra y Eduardo Benavente se enamoraron.

El cuento de príncipes (que no de hadas), como le gusta decir a Ana, se rompió el 14 de mayo de 1983, el día que Eduardo Benavente falleció, a los 20 años, en un accidente de tráfico. Nunca sabremos qué habría hecho él con su genio y su carisma, pero por lo menos está ahí, hoy todavía se le escucha.


http://lafonoteca.net/wp-content/uploads/2014/10/Eduardo-Benavente-11.jpg – Portada

http://spf.fotolog.com/photo/15/31/76/erwallace/1209117495_f.jpg – Interior

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Lola Ce
Lola Ce

4 Comemtarios

  1. Me gusta su mirada. Siempre oí que a ella le costó mucho superarlo y que acabó de profesora de piano en un conservatorio. No me pega nada.

  2. Me hubiera encantado conocer el Londres de los 60 y La Movida madrileña de los 80. Quizás los tengo idealizados porque yo aún no había nacido o era muy niña;no lo sé. ¿Pero cómo no dejarse seducir por épocas, movimientos en los que surgieron figuras tan fascinantes como Ana Curra y Eduardo Benavente? Talento malogrado y una historia de amor rota por un fatal accidente. Qué tristeza.

    • Es triste, sí. A ella le costó mucho superarlo, pero afortunadamente no dejó del todo de hacer música ni de amar. Fueron épocas y movimientos fascinantes, sí, llenos de energía y creatividad. Yo también habría dado algo por haber conocido la Residencia de EStudiantes de Madrid cuando andaban por allí Lorca, Dalí y Buñuel, fue un momento muy fructífero, aunque completamente distinto, claro.

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